Ensayos de Filosofía
PORTADA      TEMAS      AUTORES      ARCHIVO      PUBLICAR
 RECENSIÓN
 
01 julio 2017
‘Suicidios y cosmocidio en la Guayana Francesa’

Esta es una nota crítica sobre Suicidios y cosmocidio en la Guayana Francesa, un texto de Jean-Christophe Goddard, publicado en https://goo.gl/4kqeME

 

El conjunto de presupuestos asumidos por el autor parece ser que la actuación de Francia, durante cinco siglos, no ha sido más que negativa para la población guayana. Que las creencias míticas de los indígenas son superiores a los valores occidentales (y al cristianismo). Que la situación de desintegración social y psíquica de esas gentes se debe a la maldad intrínseca de la colonización. Y que su "salvación" estriba en un regreso (por lo demás imposible) a aquella mentalidad y aquellas costumbres de sus antepasados, supuestamente garantes de la "continuación de su mundo" y restauradores de "la verdad y la dignidad indígena".

 

El texto pretende dar una "explicación" de lo que les pasa a los guayaneses en función de unos mitos traicionados, que -por lo demás- también se hallarán en estado de descomposición y, con toda probabilidad, en total desajuste con la realidad social existente. Esto me parece perfectamente anticientífico, más propio del gran chamán yanomami Davi Kopenawa que de un investigador que escribe como antropólogo.

 

Se ve claramente que su crítica procede mediante la aplicación de un sumario antioccidental prefabricado, que, en vez de intentar un análisis histórico y antropológico, expresa más bien una valoración condenatoria radical y absoluta:

 

[Esos extranjeros] "que llegan por barco para sedentarizar los pueblos, exponer los humanos a la voracidad de la mercancía global devoradora de vidas (el oro, la plata, el alcohol, las armas de fuego...), llevarse en piraguas motorizadas los niños y obligarlos a ir a la escuela de una lengua arrogante e ignorante que los educa a depender de objetos" (…) "El cosmocidio perpetrado desde hace cinco siglos por las potencias coloniales europeas que, a fuerza de certezas imbéciles, han tornado el espacio-tiempo de la certeza indígena de ribera, tan incierta, lábil y metamórfica como los primeros tiempos" (pág. 2).

 

El autor, como tantos otros intelectuales à la page, adopta una variante de "perspectiva indigenista", o indigenismo teórico (epistemológicamente carente de fundamento y de método generalizable), que, cuando se transforma en indigenismo político, se convierte en un instrumento muy eficaz para la inadaptación de los indígenas reales y para la perpetuación de su estado de miseria social, intelectual y moral.

 

En mi opinión, semejante perspectiva indigenista es tributaria de un relativismo cultural plagado de oscurantismo, desde el punto de vista de la exigencia de la mayor objetividad posible. No solo es fuente constante de distorsiones en la percepción de la realidad y de falsedades, legitimadas por un amor mal entendido a la causa del indio, sino que (ahora sí, valorando al científico o al filósofo) constituye un caso paradigmático de extravío intelectual.

 

El cometido del científico y del científico social no es la valoración, sino ante todo la descripción y la explicación. Un antropólogo, en cuanto tal, no debe tomar partido, pues, si lo hace, sucumbe a la ideología, en detrimento del conocimiento científico. La autocrítica está bien, pero el masoquismo antioccidental parece patológico. Y, en cualquier caso, esa autocrítica representa un acto político, no un acto científico.

 

En fin, habrá que recordar que los genes no portan ningún alma del pueblo, ahí hipostasiada en la mitología ancestral, como el "alma amerindia". Por el contrario, todo orden imaginario es cultural, histórico, aprendido y, en un contexto determinado, puede resultar adaptativo o inadaptativo. Creo que, para quienes asuman un orden imaginario inadaptante (la nostalgia de un pasado indígena idealizado), este les resultará indefectiblemente deletéreo. Pues, si las Luces europeas son oscurantismo, ¿qué no serán las oscuridades indígenas?

 

Esa manía de la autocrítica antioccidental, que pretende hacer pasar por "progresista" y prestigiosa una visión tan distorsionadora de la realidad, debería mirarse a sí misma en el espejo.

 

 

|