Número 14, 2021 (2), artículo 2


Cuerpo y alma en Tomás de Aquino. Contribución a la educación física


Felipe Nicolás Mújica Johnson

Doctor en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte, Universidad Politécnica de Madrid




RESUMEN
La discusión en torno al cuerpo y el alma presenta tres concepciones: la materialista, la espiritualista y la ecléctica. Esta última, fundamentada por Tomás de Aquino, expone un dualismo, en el cual el alma se une con el cuerpo. Esta unión puede ser importante para considerar la educación física.


TEMAS
educación física · escolástica · ontología · Tomás de Aquino



Introducción

Uno de los principales potenciales de la filosofía, es que puede servir como un pilar que orienta el desarrollo humano a nivel personal y colectivo. Es decir, puede representar un referente para la formación humana y,  su vez, para las deliberaciones que se realizan en los diferentes entornos socioculturales. Uno de esos entornos es el educativo, que, como sucede en todos los ámbitos culturales, se encuentra en una constante disputa sobre los referentes que orientan la praxis pedagógica. De hecho, es posible que el ámbito educativo sea el más importante para ser conquistado por una doctrina filosófica, pues, es un espacio que favorecería de sobremanera su expansión.

En este ensayo me enfocaré en un ámbito educativo específico, el de la educación física, el cual, en las últimas décadas, ha tenido una intensa discusión epistemológica sobre la esencia de dicha actividad. Sin embargo, dicha discusión ha pecado, en algunos casos, de una mirada cientificista o positivista, al ignorar lo que podría decir la filosofía, madre de todas las ciencias particulares. En otros casos, a mi entender, ha pecado de una mirada reduccionista de la filosofía, pues se han presentado conclusiones sin mayor comprensión de la complejidad del fenómeno, lo cual se manifiesta en una discusión que ignora los grandes aportes de ilustres personalidades de la filosofía.

En términos más concretos, me referiré a la disputa epistemológica que se ha dado en torno a la ontología del ser humano y, sobre todo, de su corporalidad. Aspecto que, por cierto, le da vida a una educación enfocada en su dimensión física o corporal. Del popurrí de perspectivas que tenemos en torno al tema señalado, podemos reconocer, como he señalado en otras publicaciones (Mujica 2020a, 2021), tres grandes corrientes: la perspectiva materialista y subjetivista (Bueno 2014; Sergio 2006, 2014); la perspectiva espiritualista y objetivista (Descartes 1970; Platón 1988); y la perspectiva integradora o ecléctica (Mujica 2021; Stein 2007; Tomás de Aquino 2012).

La mirada materialista rechazaría cualquier dualismo en torno al cuerpo y al alma, aceptando un monismo que se asocia a una ontología atea y con un fuerte rechazo a los argumentos metafísicos. Asimismo, esta mirada se erige como reivindicadora de la subjetividad humana y de su condicionamiento histórico-cultural. Le he agregado que es subjetivista, pues, rechaza que hallan elementos objetivos en la constitución del ser humano. Sobre todo, aspectos objetivos como el alma humana que puedan tener alguna independencia de la corporalidad. Asimismo, que existan razones naturales que trasciendan la existencia humana. Desde esta mirada se cuestiona el concepto educación física, dando a entender, de alguna manera, que en toda educación el cuerpo ha de tener una gran participación. Entonces, a su entender, es absurdo creer que es posible e, incluso, provechoso, promover una formación centrada en el cuerpo humano.

La mirada espiritualista rechazaría cualquier monismo, planteando un dualismo donde el alma es la parte racional del ser humano y el cuerpo la máquina o materia extensa que aloja al alma. Evidentemente, el alma sería independiente del cuerpo y este último requiere ser adiestrado para poder ser útil para los aspectos que demande la mente humana. Esta mirada fue hegemónica en los inicios de la educación física moderna, la cual recibe toda la herencia de la filosofía racionalista que se gestó en el periodo de la ilustración. Bajo esta lógica la educación física tendería a desarrollar el cuerpo desde una mirada bastante insensible, donde el sufrimiento tendría un rol privilegiado. En este sentido, se revivió, en parte, el ideal estoico que traicionaba el bienestar subjetivo, en pos de una estricta rutina de ejercicios físicos. Rutina que en muchos casos se asimilaba o se inspiraba a una educación militar.

Por medio de mis estudios pude darme cuenta de que existía un discurso ontológico en la educación física que solamente consideraba las dos miradas mencionadas anteriormente. Tanto así, que la ontología cristiana solamente era asociada a la mirada espiritualista, lo cual no es correcto, como explicaré en las siguientes ideas. Discutir epistemológicamente solo con aquel binomio me parecía inadecuado, pues, ambas tradiciones tenían certezas y contribuciones a la educación. Así, indagué y desarrollé diferentes ensayos en la materia (Mujica 2019, 2020b, 2020c), en donde reconocí esta tercera vía ecléctica. Vía que vislumbré en la filosofía de la tradición fenomenológica, con énfasis, en la de la filósofa Edith Stein. Con ella quedé muy claro y no tuve la necesidad de retroceder en la historia de la filosofía, aunque sabía que ella se debía a la tradición cristiana escolástica. Por lo tanto, luego de desarrollar diferentes escritos en torno a esta tercera vía, creo importante destacar a Tomás de Aquino, el filósofo que tiene el mérito de haber integrado el pensamiento aristotélico con la doctrina cristiana. Un progreso que hasta la actualidad nos ofrece una base para enfrentar las discusiones ontológicas. De este modo, en los siguientes apartados expondré la mirada ecléctica de Tomás de Aquino que integra el cuerpo y el alma, así como su aporte a la educación física.

 

El dualismo tomista

Similar al hilemorfismo aristotélico, santo Tomás de Aquino propuso una solución hilemórfica donde cuerpo y alma se encuentran unidos en el ser humano. Así, para dicho filósofo, el hombre sería un "ser compuesto de sustancia espiritual y corporal" (Tomás de Aquino 2001: 671). Cabe destacar, que la unión cuerpo y alma planteada por el santo de Aquino podría ser, erradamente, interpretada como una concepción monista, al distanciarse del dualismo platónico-cartesiano. Más bien, como explicó Beuchot (1993), el dualismo tomista sería muy cercano a un monismo, pero, inalienablemente, un dualismo al dotar de independencia e inmortalidad al alma:

"La postura tomista no es monista, en la que sólo habría cuerpo o sólo alma, no es ni materialismo ni espiritualismo; es una postura dualista: dos cosas se unen entre sí; pero dicha unión tiene que ser substancial o accidental; si es substancial, ya no siguen siendo sin más dos cosas, sino en cierto modo una cosa con dos aspectos; se trata de un dualismo sui generis; y, si es accidental, son dos cosas que en verdad están irreconciliablemente separadas, la una junto a la otra solamente. En cambio, en la unión substancial, sin dejar de ser cada cosa lo que es, se compenetran de manera tal que casi son una sola cosa. Por así decir, santo Tomas fue lo menos dualista y lo más monista que se podía ser en el cristianismo" (Beuchot 1993: 40).

Cuando santo Tomás se refirió a la unión cuerpo-alma en su obra Suma de Teología (Tomás de Aquino 2001), respondió a ocho cuestiones que consideró relevantes. Las respuestas fueron las siguientes: 1) El principio intelectivo se une al cuerpo como forma; 2) El principio intelectivo se multiplica conforme se multiplican los cuerpos; 3) En el hombre, esencialmente, solamente hay un alma; 4) El ser humano solamente tiene como forma al alma intelectiva; 5) Es conveniente que el alma se una a un cuerpo correspondiente; 6) El alma se une al cuerpo como forma sustancial; 7) El alma se une al cuerpo sin la mediación de ningún otro cuerpo; y 8) El alma al unirse al cuerpo, está en todas sus partes. Estas respuestas representan la unión cuerpo-alma de santo Tomás, las cuales, evidentemente, no han sido aceptadas por todos los pensadores que creen en un dualismo diferente al platónico-cartesiano. Por ejemplo, Scheler (2010) ha criticado el enfoque intelectualista que santo Tomás ha dado al alma, lo cual, en consecuencia, promueve la revisión de aquella reducción intelectiva que otorga al alma. No obstante, independiente de la existencia de reduccionismos en el contenido de su dualismo, en este ensayo se pretende destacar la originalidad de haber planteado una solución dualista alternativa a la planteada por sus predecesores. Es aquella unión la que puede inspirar una comprensión ontológica del ser humano que se adapte a los nuevos descubrimientos.

 

Conclusión

La discusión epistemológica en la educación física, como he señalado anteriormente, se había reducido a dos opciones, separación total o unión total de cuerpo y alma. Aquello resultaba muy trágico para las nuevas generaciones que aprecian un enfrentamiento de dos verdades absolutas irreconciliables. Como solución habría que optar por uno de los dos caminos, teniendo que negar los cuestionamientos que parecían razonables de una u otra vía. Con la aparición de esta nueva vía en el panorama epistemológico de esta disciplina educativa, las nuevas personalidades podrán ampliar su mirada a una nueva concepción ontológica que, en parte, acepta y rechaza ideas de ambas tradiciones.

Este dualismo ecléctico que un día inició Tomas de Aquino y que fue considerado por posteriores personalidades de la filosofía, como Edith Stein, muestra que la actividad física o corporal del ser humano no es ajena a su alma. Es decir, todo movimiento humano intencional es impulsado por el alma y, a su vez, repercute en la misma alma. Igualmente, la ausencia de dichos movimientos también repercute en el alma. Por ello, hemos de entender que la educación física es fundamental para la formación humana y en ella se puede aspirar a los más importantes deseos pedagógicos. En efecto, no cabría menospreciar esta disciplina en pos de otras disciplinas que se encargarían de formar el alma humana, pues, desde esta perspectiva, sería un error ontológico.



Bibliografía

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1993 "Cuerpo y alma en el hilemorfismo de santo Tomás", Revista Española de Filosofía Medieval, 0: 39-46. Recuperado de:
https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=620429

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Publicado 31 julio 2021