Ensayos de Filosofía
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 Número 9, 2019, semestre 1, artículo 1
 
Publicado 01 enero 2019


Resumen

La equidad de la persona ante la justicia es uno de los pilares que sustentan los derechos fundamentales. En las antiguas Grecia y Roma, tuvieron a la justicia en su más alta consideración, y la reivindicación de los derechos según el estatus social fue uno de sus efectos más importantes.


Temas

Aristóteles

ética

filosofía política

Grecia

Roma



Bibliografía

Aristóteles

2011 Politica. Madrid, Espasa.

 

Cicerón, M. T.

2004 Las paradojas de los estoicos. México, Universidad Nacional Autónoma de México.

 

Jenofonte/Pseudo-Jenofonte

2009 La Constitución de Atenas y La Constitución de Esparta. Madrid, Cátedra.

 

Platón

2009 La República. Madrid,  Akal.

 

Justicia y eunomía en las antiguas Grecia y Roma

Este artículo reúne varios hechos y conceptos que respaldaron y construyeron los cimientos de la antigua democracia. Las sociedades griega y romana impulsaron estos conceptos éticos con objeto del control político a través de sus instituciones. No solo las virtudes intelectuales sino también las físicas eran los requisitos principales de los líderes para ordenar y mantener a esas sociedades cohesionadas y consolidadas. Si en el ámbito bélico la conquista de territorios y la supremacía militar determinan la fuerza de una nación, en el legislativo se crearon asambleas y comicios en donde la ley comienza a surgir de forma pública, consensuada y adaptada a las necesidades del Estado.

 

 

1. La concepción de virtud asociada a la justicia

 

Las cualidades óptimas de los gobernadores de Aristóteles deben reflejarse en las constituciones y leyes de los Estados. ¿Qué construiría un hombre capaz de gobernar? ¿Podría ser su voluntad interior tomar el camino del cumplimiento del propósito humano de la felicidad según Aristóteles? ¿Sería solo para él o para sus compañeros? ¿Sería suficiente para convertirse en un gobernante adecuado, un líder deseable?

 

Partiendo de una perspectiva inductiva, un líder virtuoso persigue la felicidad (eudaimonía) como la meta más alta para sus ciudadanos y la herramienta básica de la amistad configurada, entendiéndose como una relación cercana entre la actividad virtuosa y el hecho de que los seres humanos son "animales sociales" configurados para establecerse y vivir en armonía entre ellos como su objetivo principal. Así, los fundamentos indispensables del camino para mejorar la vida de la ciudad-estado son aquellas virtudes presentes en el ambiente antropológico griego desde la época de Homero, cinco siglos antes de que el Elíseo de Aristóteles abriera sus puertas.

 

Por un lado, un líder eficiente debería buscar que sus ciudadanos desarrollen virtudes intelectuales y éticas conformando un suelo fértil en las mentes y las almas que permitiría que surgieran leyes justas y conformaran una sociedad sana y próspera. Bajo esta perspectiva, las principales virtudes deseables en un gobernante, que inspirarían a la población son, en primer lugar, sophia (sabiduría teórica) considerada como la capacidad de navegar a salvo en un mar lleno de situaciones sociales complejas, con una mente tranquila, reflexiva y cultivada.

 

Otra virtud fundamental es la phrónesis (templanza o sabiduría práctica), considerado como la exactitud y precisión en tomar la decisión correcta en el momento oportuno. La mentalidad romana, eminentemente pragmática y castrense comparada con la especulativa y social griega asocia la disciplina y gravitas como una síntesis de la phrónesis plasmada en entrenamiento y autodominio.

 

Por otro lado, la andreia, entendida como la vitalidad, el poder y la voluntad sobre las adversidades y el incontrolable deseo de cumplir el llamado del deber, es la clave de la supremacía militar y el alma de ciudades como Esparta, correlacionadas con la hombría. Además, el concepto romano de virtus, elogiado por Catón el Viejo, Cicerón e incluso Marco Aurelio como el ideal de un verdadero varón romano. Lucilo la muestra en algunas de sus obras como "saber qué es bueno, perverso, inútil, vergonzoso, o deshonroso" para un hombre. Es importante recordar que los romanos la asociaban en muchas ocasiones a un concepto con una deidad con objeto de idealizar y a ver prosélitos. A modo de compendio, Tito Livio en su Ab urbe condita agrupa el modelo romano de mos maiorum con la expresión: "Et facere et pati fortia romanum est" (actuar y sufrir valientemente es el atributo de un romano).

 

Aunque tal vez la virtud más importante para quien el peso de la mayoría de los asuntos políticos recaiga sobre sus hombros sea la justicia. En La República de Platón, Trasímaco sostiene que la justicia es el interés del fuerte o simplemente un nombre para lo que el gobernante poderoso o astuto ha impuesto a la gente. Entendida tanto de forma general cuando está relacionada con otras personas y particular cuando se basa en actos y acciones que involucran a la sociedad, esa es la razón por la que Aristóteles lo definió como la disposición por la cual los seres humanos son capaces de cometer actos justos y por los cuales son responsables y dispuestos realizar buenas acciones. Consideró la justicia como la virtud completa y perfecta. Sin embargo, Aristóteles era consciente de la injusticia como un aporte que ayuda a entender qué y cómo evitar relacionado con la ética. Además de justicia, existe una injusticia total llevada a cabo por alguien que se desvió de la senda de la virtud y otra parcial relacionada con el honor personal, la riqueza y el estatus social.

 

Mientras tanto, en el orden político lacedemonio la realeza adoptada como monarquía y diarquía era el régimen establecido para proporcionar un control social regular así como un poder abrumador y prominente militar bajo el mando de dos reyes generales elegidos basados ​​en las capacidades y la meritocracia para el bien común. La Gran Retra o Politeia (gr.: Λακεδαιμονίων Πολιτεία), fue la mejor de las constituciones según la clasificación de Aristóteles. Se cree que fue formulada y establecida oralmente por el legendario legislador y estadista Licurgo. Los espartanos no tenían registros históricos, literatura o leyes escritas que, según la tradición, estaban expresamente prohibidas por una ordenanza de Licurgo, excluyendo la Gran Retra. Los restos de sus registros se incluyen en la colección de obras de Jenofonte que han sobrevivido y atribuidas a este por Plutarco. Es muy notable cómo los hombres y mujeres de Esparta fomentaron el igualitarismo y su indiferencia hacia el estatus económico entre iguales, así como su disposición a ayudar a los de menores recursos. Valoraron el deber cívico como el regalo natural que un individuo ofrece a la sociedad como Matria colectiva.

 

Aunque en Atenas la democracia se entendía como una corrupción de un gobierno constitucional puro, que enfatizaba la calificación basada en la propiedad y todos los ciudadanos contribuyen a las magistraturas bajo la soberanía de la ley y la multitud, esos decretos son supremos y están por encima de la ley. Tal vez no perfectamente determinado, era bueno para los propósitos de Atenas. Eso significa que estaría presuntamente por encima de la justicia en la perspectiva de Aristóteles y va en contra del orden natural de la virtud. No obstante, Aristóteles, en su Política desarrolla una pregunta interesante y sólida acerca de "¿Quién puede ser ciudadano?", "Aquel que tiene el poder de tomar parte en la administración deliberativa o judicial de cualquier Estado se dice que nosotros somos ciudadanos de ese Estado, y hablando en términos generales, un Estado es un cuerpo de ciudadanos suficiente para el propósito de la vida". El vínculo entre los ciudadanos a plazo completo y el compromiso del compromiso es lo que realmente conformó a la ciudad-estado griega.

 

 

 

2. El fundamento del ‘ius’

 

En este punto, es primordial preguntar cómo la justicia equilibra e inicia su influencia clave. Por lo tanto, la constitución de cualquier Estado es el reflejo de su progreso social, riqueza moral y poder militar. La taxonomía social de Aristóteles adopta una postura sólida considerando al Estado como ecualizador de la vida de sus ciudadanos mediante leyes esenciales cuya esencia es la justicia bajo una visión holística que conforma una sociedad estable y próspera. Por lo tanto, el principal cuerpo de investigación política de Aristóteles se construyó sobre el estudio y la comparación de diferentes órdenes políticos entre varias ciudades-estado centrada en Atenas y Esparta. Ambas constituciones (Politeia) se llevaron a cabo con el más alto propósito; el bienestar de la ciudad y la supremacía sobre sus vecinos.

 

¿Qué factor podría ser determinante para mejorar un orden político impulsado por la justicia? Eunomía, entendida como "gobierno según las buenas leyes", además de ser una supuesta divinidad; es ecuánime bajo orden de ley. La piedra angular de la buena sociedad debe ser mantenida y mantenida por el hábito y ejemplificada en primera instancia por los líderes. Esos hechos guían a considerar no solo si es posible desarrollar una sociedad basada en eunomía y si no que fue considerada no solo por los griegos sino también por otros pueblos como un requisito para una verdadera sociedad.
 

En el ámbito romano, el concepto de ius abarcaba numerosas acepciones; desde ser la denominación del orden jurídico y corpus legal (derecho positivo; civil, gentium, latii, etc.), como la potestad de una persona de ejecutar una acción jurisdiccional para exigir que se haga o no se haga, o de algo reivindicando un derecho subjetivo. No obstante, el concepto de ius como "arte o técnica de lo bueno y lo justo" ("ius est ars boni et aequi", Celso) o la definición de Ulpiano como "no dañar a nadie, vivir honestamente y dar a cada uno lo suyo", que condensa en gran medida la intención de su exégesis. Es aquí donde el ius praecepta alcanza su máxima expresión. Con la llegada del estoicismo medio a Roma en el siglo I a. C., con autores como Lucio Anneo Séneca y posteriormente Marco Aurelio, la frugalidad y aspereza del estilo de vida romano se desbasta con la aceptación del fatum natural, desechando los apegos y asimilando los sufrimientos como parte inseparable de la vida. Aquí la ataraxia y la apatheia se toman de la mano con la gravitas y la dignitas a fin del servicio y entrega óptimas a la sociedad romana en un desempeño eficaz de sus instituciones civiles, religiosas y militares. 

 

 

3. Conclusiones

 

Asimilando las virtudes a herramientas materiales para edificar, la justicia podría ser el nivel que equilibra y determina los límites estructurales de la construcción que de ser errados causarían el derrumbe. Lo justo siempre será conveniente para una sociedad en cuanto sus valores e idiosincrasia protejan y eduquen a las personas en unos criterios de dignidad y servicio a todos. La igualdad  de la persona como protección de su dignidad es base fundacional de la Declaración universal de los derechos humanos, para las libertades y derechos inherentes a la persona por el mero hecho de serlo. De igual forma, es uno de los derechos fundamentales de mayor importancia en nuestro ordenamiento jurídico, plasmado en el artículo 24 de la Constitución española a fin de asegurar una tutela judicial efectiva para todos.

 

Uno de los grandes desafíos de la humanidad sigue siendo no solo el implantar esta igualdad ante la justicia en todas las naciones del mundo, sino que se realice de forma efectiva, objetiva y general.

 

 

 

Rodríguez Ferro, David
"Justicia y eunomía en las antiguas Grecia y Roma", Ensayos de Filosofía, nº 9, 2019, semestre 1, artículo 1
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