Ensayos de Filosofía
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 Número 11, 2020, semestre 1, artículo 9
 
Publicado 06 abril 2020


Resumen

El aislamiento sobrevenido como instrumento de lucha contra el coronavirus puede ayudarnos a la destoxificación de nuestro modo de vida. ¿Acaso nuestros estilos de vida son universalizablemente buenos? Podríamos analizarlos indagando cómo decisiones banales en hábitos de consumo pueden tener consecuencias a veces nefastas para muchos.


Temas

coronavirus

destoxificación

Edgar Morin

pandemia

René Girard



Notas

Este texto tiene una primera versión más reducida publicada en el periódico Ideal (Moreno Fernández 2020).

 

1. En este prólogo a la segunda edición de El hombre y la muerte, Morin, prácticamente 20 años después de la edición aparecida en 1951, afirma que si bien se distancia de lo expuesto en el que era anteriormente el último capítulo de su obra, confirma la idea final, que sería esta que hemos entrecomillado en el cuerpo del texto.

 

2. Para profundizar sobre los sentidos, tanto de un posible nuevo Renacimiento como del eventual advenimiento del Apocalipsis, puede consultarse el apartado 5, "¿Renacimiento o Apocalipsis?", del trabajo citado: Moreno Fernández 2015.



Bibliografía

Moreno Fernández, Agustín

2015 "Diagnóstico y paradojas de la cultura y el mundo contemporáneos según R. Girard", Actas I Congreso internacional de la Red española de Filosofía. Volumen II. Red Española de Filosofía: 97-109.

http://redfilosofia.es/congreso/wp-content/uploads/sites/4/2015/06/9.morenofdez@ugr.es_.pdf

2020 "Filosofía pandémica", Ideal, Diario regional de Andalucía (Granada), 27 marzo: 20.

 

Morin, Edgar

1970 "Prólogo a la segunda edición", El hombre y la muerte. Barcelona, Kairós. 2011.

2020a "Edgar Morin: 'Le confinement peut nous aider à commencer une détoxification de notre mode de vie'", L'Obs (Paris), 18 marzo.

https://www.nouvelobs.com/coronavirus-de-wuhan/20200318.OBS26214/edgar-morin-le-confinement-peut-nous-aider-a-commencer-une-detoxification-de-notre-mode-de-vie.html

2020b "Ce que nous dit le coronavirus", Libération (Paris), 12 marzo.

https://www.liberation.fr/debats/2020/03/12/ce-que-nous-dit-le-coronavirus_1781476

Filosofía pandémica

Desintoxicarnos de nuestro modo de vida

 

Según Edgar Morin el aislamiento sobrevenido como instrumento de lucha contra el coronavirus para cada vez más partes de la humanidad, puede ayudarnos a desintoxicarnos de nuestro modo de vida (Morin 2020a). ¿Acaso nuestros estilos de vida son universalizablemente buenos? Podríamos analizarlos en muchos sentidos y niveles indagando cómo decisiones banales en hábitos de consumo pueden tener consecuencias a veces nefastas para muchos. Pero, ya de entrada, si nos detenemos en algunos fenómenos como el alcoholismo, las adicciones, o las tasas de suicidios, podemos darnos cuenta de sus repercusiones drásticas, las muchas vidas segadas por su causa, tantas veces en alianza con el sinsentido. En nuestra sociedad hay incitaciones adictivas de todo tipo. Podemos, al tiempo que las reconocemos, antes de desarraigarlas de nosotros, preguntarnos qué condiciones externas e internas propicias pueden encontrar para crecer. Cómo funcionan de parches para tapar qué heridas. Cómo actúan narcotizándonos para evadirnos de qué dificultades. Qué esfuerzos y proyectos esperan ser afrontados para crecer nosotros en libertad, en lugar de alimentar cualquier comportamiento impulsivo y repetitivo que nos hace menguar, errar, sobrevivir menesterosamente en lugar de vivir más genuinamente.

 

 

Lecciones de las circunstancias vividas y de las ciencias humanas

 

La Historia, especialmente vivida, es maestra de la vida, según la clásica cita de Cicerón. Si han proliferado, particularmente en la juventud, la intolerancia a la frustración, las exigencias inmediatas de resultados y caprichos, o la falta de respeto a cualquier autoridad, las actuales circunstancias anteponen radicalmente al principio de placer el principio de realidad. No hay excusas sino sanción policial. Se impone aceptar las circunstancias, tener paciencia en la incertidumbre, asumir la autoridad del Estado, el bien superior de la sociedad y de la casa, con normas claras a respetar.

 

Si habíamos dado la espalda a la vejez, el dolor, la enfermedad, el sufrimiento y la muerte, ahora se colocan enfrente. Repentinamente salen en pantalla, desde los hospitales, residencias y tanatorios donde los habíamos metido. Nos recuerdan, nos guste o no, que son parte esencial de la vida humana, de los demás y de nosotros mismos. El transhumanismo que quiere superar al hombre choca irremediablemente con nuestras dependencias ecosistémicas, biológicas y sociales entreveradas.

 

Mientras se buscan a contrarreloj tratamientos y vacunas, ¿qué nos ofrecen otros saberes? La psicología nos abre los ojos para no quedar cautivos de nostalgias depresivas de pasados idealizados que ya no son, ni atrapados por la ansiedad ante temidos e inciertos futuros también inexistentes. Nos queda un presente real, por negro que aparezca, en el que cabe comprometerse esperanzadamente con nuestras aportaciones, aunque sean quedarse en casa y lavarse las manos. La ética nos ilustra con su presencia. Cuando la persona más desvalida y longeva sigue considerándose en su dignidad personal como fin en sí misma, según la ética formal kantiana. Cuando, desgraciadamente, ante la escasez de medios, la maximización del bien prioriza salvar las vidas más probables de prosperar, según una ética material.

 

El pensamiento crítico desenmascara al pensamiento mágico y ritual que atribuye la pandemia a un designio divino, o trata de cancelarla mediante procedimientos ilusorios o pseudocientíficos que incluso pueden contagiar más. El estudio de los Evangelios destapa a impostores que, hasta oficialmente, manipulan el nombre divino. Blasfemias aparte, al imaginar a ese Dios enviando enfermedades le dejan en pésimo lugar. Poco o nada se parece al Dios de Jesús, cuya prioridad tampoco era el calendario litúrgico o procesional, sino curar los males humanos en nombre de un Dios bueno, más salvador que castigador, a pesar de no contestar ni a su Hijo un por qué del abandono en la Cruz.

 

 

¿Hacia dónde va la humanidad tras esta pandemia?

 

Para Morin el coronavirus nos enseña verdades esenciales. Inmediatamente y trágicamente, que los seres humanos somos una comunidad de destino; nuestra interdependencia en una nueva crisis planetaria de la humanidad en la era de la mundialización (Morin 2020b). Décadas antes afirmó que si la humanidad es capaz de salir adelante de la crisis planetaria, mutará revolucionariamente: "En caso de que la humanidad supere la crisis planetaria, efectuará la mutación que llamamos, o adivinamos, bajo el nombre aún tímido, aproximativo y con frecuencia equívoco, de Revolución" (Morin 1970: 15) (1).

 

René Girard defendió, en ocasiones, y sobre todo anteriormente, que podríamos estar cerca de un Renacimiento, principalmente en torno al despertar de la conciencia humana al respecto de cómo los seres humanos nos hallamos inmersos en dinámicas de imitación, tantas veces de efecto perverso, generando víctimas y chivos expiatorios. Dentro de esas inercias miméticas podríamos incluir tantos elementos de nuestros estilos de vida irrespetuosos con el medio ambiente, o inconscientes e irresponsables al respecto de estructuras de injusticia global. Todo aquello al respecto de lo que podríamos aprovechar esta cuarentena para reflexionar, tomar distancia y desintoxicarnos, según apuntábamos al comienzo con Morin, valorando lo que de posible oportunidad tendría también el confinamiento.

 

Sin embargo, Girard, sobre todo hacia el final de su vida intelectual, menciona cada vez menos, si es que llega a hacerlo, ese Renacimiento y, al contrario, habla cada vez más del riesgo de ir hacia el Apocalipsis, que no sería, como creerían los fanáticos religiosos, un castigo violento divino, sino las propias consecuencias desencadenadas por los comportamientos de los seres humanos (Moreno Fernández 2015: 97-109) (2). ¿Será esta pandemia una meta volante más hacia el primero o hacia el segundo? Nada está escrito. Mientras tantos trabajan en primera línea, aunque aislados, reconozcámonos parte de la humanidad averiguándonoslas para renacer. De entrada, privarnos de viajar nos regala un mejor aire que respirar. ¿Compensa el valor del aire limpio la pérdida económica? Podemos pensar. La filosofía, en un amplio sentido, puede ser aliada de la humanidad, también en esta época pandémica.

 

 

Moreno Fernández, Agustín
"Filosofía pandémica", Ensayos de Filosofía, nº 11, 2020, semestre 1, artículo 9
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