ANOTACIÓN


Sobre la idea de «etnia»


Pedro Gómez García

Catedrático de Filosofía jubilado. Universidad de Granada




De tiempo en tiempo, aquí y allá, observo que se vuelven a suscitar preguntas que guardan relación con un artículo mío, «Las ilusiones de la ‘identidad’. La etnia como seudoconcepto», publicado en Gazeta de Antropología. Este artículo lo escribí hace bastantes años, pero creo que sus tesis continúan siendo válidas.

https://www.gazeta-antropologia.es/?p=3494

Algunos preguntan si he tenido en cuenta en el análisis los «grupos humanos no contactados», sobreentendiendo que conservarían una naturaleza étnica prístina. La respuesta inmediata es que no hay tal. Su estudio no queda al margen, sino que se encuadra dentro del enfoque teórico propuesto en el artículo.

Otra pregunta que se hace a veces me resulta un tanto confusa, pues mezcla referencias al genoma y a la organización social; así que no está claro acerca de qué se pregunta en concreto. Si es respecto a la categorización como «etnia» de tal o cual tribu remota del Amazonas, por ejemplo, entonces en el plano teórico mantengo que esa catalogación no posee ningún valor objetivo. En el artículo citado, exponía las tres teorías usuales sobre las «etnias», para luego rechazarlas por mal fundamentadas, por lo que, en conclusión, descalificaba completamente el supuesto concepto de etnia y su aplicabilidad científica. Lo mismo sigo pensando ahora.

Ya sé que hablar de «etnias» y de «identidades» culturales, e incluso de razas, es un hábito extendido con profusión. Lo hacen incluso no pocos antropólogos, que seguramente no dan más de sí. Es aún más frecuente entre periodistas, que acostumbran lamentablemente a no saber gran cosa de aquello que hablan. Y sobre todo se explayan en esas falsas evidencias muchas ONG y la masa de los políticos izquierdistas e indigenistas, que no sabrían funcionar sin dogmas. Estos sedicentes «progres» suelen aderezar sus discursos con unos cuantos datos en parte verídicos, pero ensartados en un hilo de juicios ideológicos totalmente falsos, si es que no malvados vistas sus consecuencias. Como cuando parece que pretenden mantener a las poblaciones indígenas  en una especie de zoológico amazónico, para siempre; cosa contradictoria con la insistencia en que son tan ciudadanos como los demás. Porque, si son ciudadanos, deben considerarse como personas libres. Y se les debería facilitar que lo sean efectivamente.

Sin embargo, con independencia de la indudable buena voluntad, los discursos «solidarios» típicos no responden más que a tópicos, a prejuicios y a la exhibición de la letanía de agravios que podemos esperar de antemano. Me temo que, en realidad, no tienen nada que decir ni que ofrecer a esos indígenas, ni para comprender su situación, ni para ayudarlos en sus necesidades.

La genética y otras ciencias biológicas explican la naturaleza de la especie humana, su evolución y sus diferencias poblacionales. La antropología cultural tiene la misión de desarrollar una teoría general de la cultura humana que permita entender toda la diversidad de las sociedades humanas. Lo que pasa es que las propuestas para esta teoría, el marco teórico funcionalista, estructuralista, materialista cultural, etc. no han acabado de resolver el problema, probablemente por la complejidad de su objeto y por los sesgos epistemológicos. Más aún, durante los últimos decenios, demasiados «científicos sociales» han optado por abandonar el enfoque racional exigido por la ciencia y lo han sustituido por un militantismo político a favor de cualesquiera «identidades» supuestamente «oprimidas». En este extravío nos encontramos empantanados.

Es evidente que yo no tengo prefabricada la solución, pero eso no me impide ver con claridad dónde no está y la necesidad de buscarla, algo que no se logrará sin regresar a la vía científica en las investigaciones. Para ello, empecemos por reconocer la vacua palabrería que hoy infesta los departamentos de antropología y ciencias sociales. Después, continuemos haciendo preguntas más allá de las identidades y la etnicidad.


Publicado 01 enero 2024